EL CHAMAN

DIETA

SABIDURIA

Su Historia

Cuando tenía 17 años, conocí a un nativo de la selva Amazónica quien me reconoció como su aprendiz. Viaje con él a las selvas de Perú donde pase muchos años aprendiendo e integrando la nueva cultura que estaba viviendo. Los dos fuimos a las profundidades de la jungla, en plena selva virgen. Por largo periodo de tiempo seguimos una dieta especial, muy estricta, seguida de periodos de silencio de hasta un mes de duración. 

En ese periodo de tiempo mi maestro me abrió las puertas de la espiritualidad amazónica. El me enseñó como conectar con los espíritus de las plantas y como cultivar una relación de “amistad” con ellos. Los espíritus me enseñaron sus propias cualidades tanto físicas como espirituales. Estos seres me enseñaron el antiguo arte de la sanación Chamánica. 

Después de pasar mucho tiempo con este maestro, viajé a la frontera entre Perú y Brasil en el río Amazonas. Allí, me interné en la selva con un maestro que vivía en soledad, pasando mucho tiempo con él. Este hombre era un maestro excepcional. Todo lo que hacía era tomar plantas y cultivar la tierra. Me ayudó a profundizar en el arte de sanación y el conocimiento interno. Bajo su guía, dieté por tres meses sin interrupción. Después tomé Ayahuasca con él durante 28 días seguidos. Me enseñó como entrar en contacto con los espíritus en mis sueños. El me enseñó a desarrollar mis sueños chamánicos. De este maestro recibí el Mariri (poder chamánico). Una vez había recibido el Mariri, incluso cuando estaba lejos de él, continuaba aprendiendo. Después de abandonar sus tierras, tomé tabaco cada día por seis meses. Combinando la toma de tabaco con el Mariri, continuaba aprendiendo dondequiera que yo estuviera. 

Una vez más, regresé al área de Pucallpa y reconecté allí con mi maestro, dietando por muchos años. Fue durante este tiempo cuando conocí a un

 

 

magnifico Palero (maestro que toma árboles)  y que era un experto Dietero. Con el diete 5 veces al año, enseñándome los secretos de la dieta, secretos que aprendió a través del tabaco, las plantas y sus sueños. 

El me enseñó esas cosas para que yo ayudara a mucha gente. Con lo que yo ya sabía, y con todo lo que el me estaba enseñando, podría hacer una diferencia en la calidad de vida de la gente. 

Pasé momentos duros y difíciles en la soledad de la selva. Los hombres de la selva son hombres rudos y duros. Ellos no tienen la sensibilidad de como tratar a un joven blanco como hacemos en occidente. La manera en la que ellos me trataron me hizo muy fuerte. Reconocer mis propios patrones, y desapegarme de las ideas preconcebidas de como la vida tenía que ser fue un proceso difícil. Abrirme a realidades que nadie a mi alrededor podía imaginar no fue tarea fácil. Pero la Gracia Divina estaba conmigo desde el principio del proceso. Fue a través de élla, que iba encontrando a cada maestro en el momento adecuado para aprender y seguir evolucionando, a la vez que iba siendo preparado para la misión que me estaba esperando. 

Incluso con todos los maestros que he tenido, fue la Divinidad quien me guió a través de las selvas, de cada maestro, cada persona, cada contacto y cada experiencia. En este proceso empecé a entender como podemos despertar a la Divinidad a través del Chamanismo Amazónico. El camino espiritual en las tradiciones de sanción chamánica no es fácil, pero finalmente es provechoso y gratificante. En Sachavacay, espero que tengas un vistazo y puedas reconectar con esa realidad que ha sido la historia de mi vida. Esta Gracia esta al alcance de todos. Lo que yo he recibido, no es mió, y compartirlo es la única razón de Sachavacay.